Sobreviviendo en azul y tierra de Erika Humala

Instalaciones colgantes de objetos y cuerdas anudadas de la exposición 'Sobreviviendo en azul y tierra' de Erika Humala en el LUM.

Desde el 18 de mayo al 15 de septiembre de 2026
Sala Mamá Angélica
Organizan: LUM y Erika Humala
 

LA FORMA DE LA OMISIÓN

En la década de 1980, el Perú estaba inmerso en una situación económica y social crítica. Junto a este proceso, el país también fue afectado gravemente por los fenómenos “El Niño” y “La Niña” en toda la costa peruana. Paralelamente a esta situación, la gestión pública nacional se vio perjudicada porque no se desarrollaron estrategias de prevención y gestión de riesgo de desastres en el país. La falta de coordinación con los gobiernos locales y la ciudadanía sumió a diversas regiones en una vulnerabilidad absoluta, transformando eventos climáticos cíclicos en catástrofes sociales que persisten hasta hoy, evidenciando la inexistencia de una planificación y prevención nacional.

La carencia de inversión en infraestructura crítica siguió afectando los problemas económicos y sanitarios del país. El Estado mantiene una capacidad meramente reactiva, sin priorizar obras de ingeniería que mitiguen de forma permanente el impacto de inundaciones o sequías. Esta situación, no solo profundiza la exclusión de los sectores más necesitados; sino que, consolida un legado de precariedad que desafía la gobernabilidad y el desarrollo nacional al ser incapaz de anticiparse al desastre.

La propuesta de Erika Humala Vastag en este sentido, entiende los desastres naturales como expresiones de una violencia estructural que revela la ausencia del Estado y la vulneración de derechos fundamentales. A partir de los estragos en Cieneguilla producidos por  “El Niño Costero” (2017) y el ciclón “Yaku” (2023), la artista visual trabaja con restos materiales arrastrados por el lodo: objetos domésticos y fragmentos de mobiliario que, transformados mediante el fuego y el ensamblaje, devienen en cuerpos escultóricos. Estos vestigios condensan la memoria del colapso y denuncian la fragilidad de un modelo de desarrollo que expone reiteradamente a las poblaciones a riesgos previsibles bajo una forma de abandono sistemático.

En esta muestra, las huellas del desastre permanecen como testimonios de una institucionalidad fallida y un ordenamiento territorial inexistente. Los objetos desplazados del espacio doméstico se reconfiguran como dispositivos que interpelan al espectador sobre la responsabilidad ética en la protección de la vida y el territorio. Presentada en el Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social (LUM). La obra convierte el residuo en memoria y la herida en formas, situando el desastre como un ejercicio de conciencia crítica que reclama el derecho de habitar un país seguro, digno y sostenible.

Juan Peralta Berríos
Curador / Crítico

 

 

“EL NIÑO” EXTRAORDINARIO o “EL MEGANIÑO” (1982-1983 y 1997-1998)
Entre los años 1980 y 2000, el Perú vivió una de sus etapas más críticas, marcada por la convergencia del periodo de violencia (iniciado por los grupos terroristas Sendero Luminoso y el MRTA) y los desastres naturales intensos, especialmente los fenómenos “El Niño” de los años 1982-1983 y 1997-1998, considerados los más extremos registrados con severas consecuencias en toda la costa del Pacífico. Estos dos golpes se potenciaron mutuamente. El Estado debilitado por la crisis económica y la violencia, enfrentó limitaciones para brindar ayuda oportuna a los damnificados por el fenómeno natural profundizando así la vulnerabilidad de la población.

 

LUM

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